La Salud Mental como Derecho en el Deporte: Nuestro Compromiso Ético y Profesional

Desde la Comisión de Psicología Aplicada al Deporte de COLPSIBA, conformada por un equipo de psicólogos y psicólogas en representación de diferentes distritos de la Provincia de Buenos Aires, y en el marco de la reciente reunión de trabajo del Consejo Superior, emitimos el presente comunicado para reafirmar nuestro compromiso inquebrantable con la salud integral en el ámbito
deportivo.
En estricta observancia de los lineamientos del Código de Ética de la Provincia de Buenos Aires, los psicólogos y las psicólogas sostenemos una premisa rectora e innegociable en nuestra praxis: la priorización absoluta de la salud mental por sobre cualquier imperativo de rendimiento, exigencia o resultado competitivo. Abordamos nuestra intervención bajo el principio fundamental e ineludible
de que, antes que el deportista, existe la persona.
Nuestra función específica nos exige brindar un acompañamiento clínico e institucional responsable.
Esto implica velar por un desarrollo armónico, protegiendo exhaustivamente las diferentes etapas evolutivas y de la vida de quienes practican deporte, garantizando que los entornos deportivos actúen como promotores de bienestar y no como factores de vulneración.
En este año en que conmemoramos el 40° aniversario de la creación de nuestro Colegio de Psicólogos y Psicólogas, y amparados en la Ley 10.306 de Ejercicio Profesional, ratificamos la defensa incondicional de nuestra matrícula y el cuidado de nuestra profesión. El abordaje de la subjetividad y los procesos psicológicos en el campo deportivo exige una formación específica, rigurosa y
continua. Por ello, los psicólogos y las psicólogas manifestamos nuestro más firme rechazo y sostenemos una lucha activa contra el intrusismo, advirtiendo que delegar la salud mental en actores no habilitados constituye una negligencia y una grave exposición al riesgo.
Hacemos nuestro el lema anual de COLPSIBA: «Sin derechos no hay Salud Mental». Entendemos que el acceso a un entorno deportivo que cuide, respete y contenga psíquicamente al sujeto —guiado de manera exclusiva por profesionales idóneos— es un derecho fundamental, inherente e irrenunciable.
Continuaremos trabajando desde la promoción y la prevención para garantizar que el deporte sea, ante todo, un espacio de cuidado, ética y dignidad humana.